El retorno que genera la inversión en ciencia, tecnología e innovación es indiscutible. Diferentes estudios lo han cuantificado, siendo este siempre positivo desde una perspectiva no solo económica ...
El retorno que genera la inversión en ciencia, tecnología e innovación es indiscutible. Diferentes estudios lo han cuantificado, siendo este siempre positivo desde una perspectiva no solo económica sino también social.
En ese sentido, la investigación responsable que se impulsa a nivel internacional busca producir conocimiento de forma inclusiva, participativa, abierta y sostenible.
De esta manera se pueden llevar a cabo iniciativas de ciencia, tecnología e innovación que tengan también un rol transformador a nivel social y ambiental.
Según datos del Informe sobre Brechas de Emisiones 2024 de Naciones Unidas, el sector de la energía es el que más contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero, seguido de la movilidad, la agricultura y la industria.
Por lo tanto, si queremos que nuestra sociedad sea más justa y sostenible, es imprescindible que se lleven a cabo transformaciones profundas en estos sectores tan cruciales, para lo que la ciencia, la tecnología y la innovación deben tener un rol protagónico.
La realidad actual es que no solo queremos que nuestra sociedad sea más sostenible —en la Unión Europea (UE), el 85% de la ciudadanía considera el cambio climático un grave problema—, además, necesitamos que así sea.
En el marco de la transformación tecnológica global, los últimos avances en Inteligencia Artificial (IA) generativa, modelos multimodales de razonamiento y automatización científica están redefiniendo la productividad en sectores estratégicos como la salud, la educación superior, la ingeniería, la agricultura de precisión y la gestión pública.
Los investigadores y especialistas destacan que la nueva generación de arquitecturas de Inteligencia Artificial permite procesar grandes volúmenes de datos clínicos, meteorológicos y económicos en tiempo real, facilitando diagnósticos tempranos, traducción simultánea de lenguas originarias y optimización energética en redes eléctricas e hidroeléctricas como el complejo del Mantaro.
Asimismo, el despliegue de herramientas de IA abiertas y auditables plantea nuevos estándares internacionales de seguridad informática, privacidad de datos y formación técnica para profesionales y estudiantes universitarios en el Perú, América Latina y Europa, consolidando un ecosistema de innovación continua.
El informe técnico completo subraya la importancia de integrar capacidades de Inteligencia Artificial en las universidades nacionales, centros de investigación agropecuaria y hospitales regionales, garantizando que el impacto de esta revolución científica beneficie directamente a la ciudadanía.