Costa Rica se suma al furor por las 'megacárceles' en América Latina: "Se convierten en universidades del crimen" ...
Una cárcel como promesa de seguridad. Miles de presos tras los muros como imagen de un país bajo control. Y la mano dura convertida en argumento electoral. La receta de Nayib Bukele en El Salvador seduce a una América Latina golpeada por la violencia, donde construir megacárceles se presenta como el camino más corto hacia la seguridad. Costa Rica se suma este miércoles a esa fiebre con la inauguración del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado, el CACCO, en San Rafael de Alajuela.
"Las respuestas de mano dura suelen tener mucha aceptación entre sectores que han sido golpeados por la violencia", reconoce José Miguel Cruz, director de investigación del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad Internacional de Florida, en Hora América de Radio Exterior de España. El modelo que inició Bukele en 2023, con la puesta en funcionamiento del Centro de Confinamiento del Terrorismo, el CECOT, se ha extendido rápidamente por la región. Al llegar al poder en julio, la presidenta peruana Keiko Fujimori prometió construir prisiones similares. Una propuesta electoral que también incluye entre sus principales reclamos el brasileño Flavio Bolsonaro.
A juicio del académico, estas políticas ofrecen "una respuesta fácil e inmediata" para contener la violencia, "al menos temporalmente". Sin rehabilitación ni reinserción, añade, esas mismas prisiones "básicamente se vuelven universidades del crimen".
Cruz reconoce que Bukele ha conseguido contener a las pandillas salvadoreñas, consideradas entre las más violentas del continente. "En el caso de Bukele, sin duda, le ha dado resultado", señala, antes de introducir una cautela: "Al menos temporalmente".
El atractivo de su modelo no se limita a sus resultados en seguridad. "Se ha vuelto popular porque gana votos de manera fácil" y porque "fortalece los brazos más coercitivos del Estado", sostiene. El protagonismo de las fuerzas de seguridad puede servir también a dirigentes que buscan ampliar su control sobre la sociedad.
"Algunos de los que siguen este modelo en la región ven con buenos ojos también esa posibilidad de acumular poder", afirma en el programa. Ese poder se construye, añade, "a través del uso de las fuerzas de seguridad", que reciben más apoyo y adquieren un papel central en las políticas públicas.