La caída histórica de Alphabet y los problemas de CoreWeave aumentan las dudas sobre la financiación de los centros de datos y sus consecuencias para los inversores ...
Una sala de servidores en un centro de datosSergio AgudoCreada: 02.11.2026 18:58Última actualización: 02.11.2026 18:58 Whatsapp Facebook Twitter Envelope La deuda de la inteligencia artificial empieza a preocupar seriamente a Wall Street. Alphabet, la matriz de Google, ha perdido alrededor de 475.000 millones de dólares de valor bursátil en una sola sesión, mientras que empresas como CoreWeave están teniendo problemas con sus inversores. Y no estamos hablando de que ChatGPT o Gemini hayan dejado de funcionar, sino del dinero necesario para mantenerlos funcionando.
Según se recoge en Futurism, las dudas tienen bastante que ver con la financiación de los centros de datos y los procesadores utilizados para IA. Grandes empresas como Nvidia están invirtiendo en compañías que después utilizan parte de ese dinero para comprarles sus propios productos. Es una práctica que lleva tiempo despertando sospechas entre los inversores, especialmente por la enorme cantidad de deuda que está acumulando el sector.
Para empezar, hay que tener en cuenta que cada vez que utilizas ChatGPT, Gemini o Copilot estás haciendo uso de una infraestructura bastante cara. Detrás de estos servicios hay centros de datos con miles de procesadores, sistemas de refrigeración y conexiones de red que necesitan enormes cantidades de electricidad. Y las grandes tecnológicas están gastando cientos de miles de millones de dólares en construir más instalaciones.
Nvidia es una de las compañías que más dinero está ganando con todo esto, pero su papel no termina en la fabricación de procesadores. También posee participaciones en empresas que compran sus chips, como CoreWeave, una compañía dedicada a alquilar potencia de cálculo para inteligencia artificial. Nvidia tiene aproximadamente un 7 % de su capital y mantiene importantes compromisos comerciales con ella.
El problema es que estamos hablando de lo que se conoce como financiación circular. Imagina que Samsung te presta dinero para que le compres un televisor y después contabiliza esa venta entre sus ingresos. El televisor existe y la operación es real, pero parte de la demanda está financiada por el propio vendedor. En la IA sucede algo parecido, aunque mediante acuerdos bastante más complejos.
Esto ayuda a entender por qué las cuentas de la inteligencia artificial llevan tiempo generando dudas. No es que Nvidia no tenga clientes, que los tiene y muchos, sino que algunas de sus relaciones comerciales también incluyen inversiones y compromisos de financiación. Y si esas empresas empiezan a tener dificultades para devolver el dinero, el problema podría extenderse a sus proveedores.