Mariano Aguirre ha pasado décadas analizando guerras, negociaciones y crisis internacionales desde dentro. Nacido en La Plata (Argentina) en 1950, dirigió el Norwegian Centre for Conflict Resolution ...
Mariano Aguirre ha pasado décadas analizando guerras, negociaciones y crisis internacionales desde dentro. Nacido en La Plata (Argentina) en 1950, dirigió el Norwegian Centre for Conflict Resolution (NOREF), trabajó en la Fundación Ford en programas de paz y seguridad y fue asesor de Naciones Unidas en Colombia tras los acuerdos con las FARC. También vivió y trabajó en Estados Unidos y durante años viajó regularmente a Palestina.
Autor de libros como Salto al vacío. Crisis y declive de Estados Unidos y Guerra Fría 2.0, einvestigador asociado de Chatham House (Londres), Aguirre analiza con RTVE Noticias la escalada entre Washington y Teherán, las distintas corrientes que conviven en el trumpismo, el declive estadounidense, las contradicciones de Europa ante Ucrania y el cambio que comienza a producirse en la relación entre Estados Unidos e Israel.
Pregunta: El memorando que debía encauzar el conflicto parece cada vez más frágil. Estados Unidos e Irán vuelven a intercambiar ataques. ¿Qué ha fallado?
Respuesta: La clave está en el memorando de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán. En realidad, es casi un memorando de desentendimiento: un texto muy vago que plasma una serie de deseos y objetivos de cada parte, pero deja sin cerrar cómo se van a aplicar, cómo se negociarán y de qué manera se comprobará su cumplimiento.
Además, ambas partes lo leen de forma totalmente diferente. El ejemplo más claro es el estrecho de Ormuz. Para Trump, lo fundamental era que Irán lo reabriera, no pusiera obstáculos al tráfico ni intentara cobrar a los barcos que pasan por allí. Su objetivo era que bajaran los precios del petróleo y del gas, porque eso afecta a los precios al consumo y a la inflación en Estados Unidos.
Para Irán, en cambio, Ormuz es su principal herramienta de presión. Controlar el estrecho significa controlar, en parte, el comercio y la economía mundial. Teherán considera que solo debe abrirlo plenamente si Estados Unidos cumple con sus condiciones: cesar los ataques, replegar parte de sus fuerzas de la región y desbloquear los fondos iraníes que llevan más de una década congelados por las sanciones en bancos internacionales. En definitiva, Irán cree que Estados Unidos no puede o no quiere cumplir lo firmado, por eso mantiene un control férreo de Ormuz. En cuanto a EE.UU. intenta desviar el tráfico por rutas alternativas y exige una apertura total. Ahí está la clave de la nueva escalada.