Hace unos años nos sumergíamos en la década del cerebro aspirando a descifrar todos los secretos de este órgano y tan solo llegamos a vislumbrar ... lo que podríamos alcanzar. En los últimos años, ...
Hace unos años nos sumergíamos en la década del cerebro aspirando a descifrar todos los secretos de este órgano y tan solo llegamos a vislumbrar ... lo que podríamos alcanzar. En los últimos años, especialmente tras la pandemia Covid, nos hemos sumergido en una era igual de esperanzadora en la normalización de la salud mental y nos encontramos esperanzados en superar las trincheras del estigma.
A día de hoy nos encontramos frente a una paradoja fascinante ya que vivimos en la sociedad de la información, donde el conocimiento está a un clic de distancia, y en una sociedad del bienestar que ha alcanzado hitos inimaginables hace apena una generación. Sin embargo, a pesar de tener «más de todo», nos enfrentamos a una crisis silenciosa incrementándose las consultas relacionadas con la salud mental tanto en Atención Primaria como en la Especializada.
Hoy, más que nunca, es imperativo recordar una premisa fundamental de la Organización Mundial de la Salud que a menudo olvidamos: no hay salud sin salud mental. La salud mental es el eje sobre el cual giran nuestra capacidad de trabajar, de amar, de aprender y de convivir.
Tampoco podemos dejar de recordar que la salud mental tiene tres áreas que interactúan entre sí y que son la dimensión biológica, la psicológica y la social. Es por ello que no podemos alcanzar una auténtica y duradera estabilidad mental si no abordamos cada una de estas dimensiones.
La salud mental no es solo la ausencia de trastornos diagnosticables; es un estado de bienestar.
En este contexto, instituciones como la Sociedad Vasconavarra de Psiquiatría, cuya Junta Directiva tengo el honor de presidir, desempeñan un papel crucial. Con una marcada vocación de servicio, esta sociedad científica no solo se dedica al intercambio de conocimientos entre profesionales, sino que busca activamente generar dinámicas y oportunidades para mejorar la salud mental en Euskadi y en Navarra.